El principal cambio llegó con la eliminación de las tradicionales cápsulas. En su lugar, Valve introdujo un sistema basado en fichas que permite comprar stickers individuales con precios dinámicos según la demanda. Además, modificó el reparto de los ingresos: el 50% de las ganancias del Major Shop se destina a los participantes, distribuyéndose según el rendimiento deportivo y el ranking VRS, mientras que la parte correspondiente a cada equipo se divide automáticamente en partes iguales entre la organización y sus jugadores.
Sin embargo, el impacto económico fue mucho mayor del esperado. Según una investigación, algunos equipos que quedaron eliminados en el Stage 1 del Major pasaron de recibir alrededor de 600.000 dólares en el sistema anterior a obtener apenas 60.000 dólares con el nuevo modelo, una caída cercana al 90%. Para muchas organizaciones de segundo nivel, esos ingresos representaban el principal sustento para afrontar salarios, viajes, academias y fichajes durante toda la temporada.
La situación también podría cambiar el comportamiento del mercado. Varias organizaciones consultadas reconocieron que deberán reducir gastos y ser mucho más cautelosas a la hora de invertir en nuevos jugadores. En consecuencia, se espera una disminución en los grandes traspasos y contratos millonarios, especialmente entre equipos de tier 2 y 3, donde clasificar a un Major solía garantizar estabilidad financiera durante varios meses
Uno de los casos más representativos es el de Gaimin Gladiators, organización que recientemente abandonó la escena de Counter-Strike y señaló los cambios en la estructura de ingresos de los Majors como uno de los factores detrás de su decisión. El temor dentro de la industria es que otros clubes sigan el mismo camino si la rentabilidad continúa disminuyendo
La reacción de la comunidad tampoco tardó en llegar. En Reddit y otros espacios de discusión, numerosos aficionados criticaron el sistema de precios dinámicos, argumentando que los stickers más populares se volvieron demasiado caros y redujeron considerablemente el volumen de compras. Muchos consideran que, aunque el objetivo de Valve pudo haber sido alejar el sistema de las mecánicas asociadas al gambling, el resultado terminó perjudicando tanto a los consumidores como a los equipos profesionales.
Por el momento, Valve no anunció cambios ni respondió oficialmente a las críticas. Mientras tanto, la incertidumbre domina a gran parte de la escena, que observa con preocupación cómo una de las principales fuentes de ingresos de los últimos años podría dejar de cumplir ese papel. Si el modelo no recibe ajustes antes del próximo Major, el impacto podría sentirse durante varias temporadas, especialmente entre las organizaciones que dependen de esa inyección económica para seguir compitiendo.
