El equipo argentino BESTIA quedó a las puertas del Major de Cologne tras caer en semifinales de la Urban Riga, cerrando una campaña que, por contexto y rendimiento, ya puede considerarse histórica dentro de su recorrido competitivo.

La derrota ante Passion UA marcó el final del camino, pero no opaca un tramo que combinó resultados con una exigencia pocas veces vista. En cuestión de semanas, el equipo llevó adelante una gira internacional intensa: comenzó en Brasil con la Circuit, pasó por Portugal para disputar la Roman Imperium Cup, viajó a Rumania para la BC Game Masters, regresó nuevamente a Portugal, luego se trasladó a Dinamarca para el Parken Challenger y finalizó en Letonia con la Urban Riga.

Seis países en poco más de un mes, con traslados constantes, cambios de entorno y prácticamente sin descanso. En ese marco, BESTIA disputó un total de 31 series oficiales entre marzo y abril, una carga competitiva que expone el nivel de desgaste físico y mental al que estuvo sometido el equipo.

A ese contexto se le suma otro factor clave: la poca preparación previa. El equipo afrontó esta gira con cambios recientes en su estructura, con el ingreso de nacho al roster, el paso de shaRpy al rol de coach y la consolidación de buda como IGL. Modificaciones importantes que, en condiciones normales, requieren tiempo de trabajo y adaptación, pero que en este caso se dieron en pleno calendario.

Y aun así, los resultados estuvieron a la altura. En medio de ese escenario, BESTIA alcanzó la final de la Roman Imperium Cup VII, repitió presencia en una final en el Parken Challenger y cerró su recorrido con una semifinal en la Urban Riga, quedando a muy pocos pasos de la clasificación al Major.

Lejos de verse afectado por el contexto, el equipo logró sostener el nivel en cada torneo, compitiendo de igual a igual frente a rivales internacionales y manteniéndose siempre en instancias finales.

El valor de esta campaña no radica únicamente en los resultados, sino en cómo se construyeron. BESTIA mostró resistencia, adaptación y una competitividad constante en una de las agendas más demandantes posibles, prácticamente sin margen para entrenar ni asimilar los cambios internos.

Por eso, más allá de no haber conseguido el objetivo final, el recorrido deja una marca clara: se trata de una campaña histórica, respetable y memorable para BESTIA. No solo por lo cerca que estuvo del Major, sino por la manera en la que compitió, sosteniendo el nivel en condiciones adversas y con una estructura en pleno proceso de armado.