La empresa detrás de la plataforma Steam rechazó esa
interpretación y aseguró que no considera que estos sistemas constituyan
apuestas ilegales. En un comunicado dirigido a los usuarios del estado, Valve
explicó que lleva más de dos años dialogando con la fiscalía neoyorquina para
explicar el funcionamiento de sus objetos virtuales y las cajas aleatorias
presentes en sus juegos. Según la compañía, el organismo decidió avanzar con la
demanda pese a ese intercambio de información.
En su defensa, Valve argumentó que el concepto de
recompensas aleatorias no es exclusivo de los videojuegos. La empresa comparó
este sistema con productos físicos ampliamente conocidos, como sobres de cartas
coleccionables de Pokémon Trading Card Game, Magic: The Gathering o packs de
tarjetas deportivas, en los que los usuarios compran un paquete con contenido
aleatorio que luego pueden intercambiar o vender. De acuerdo con la compañía,
las cajas de sus juegos funcionan de manera similar y contienen únicamente
objetos cosméticos que no afectan el rendimiento dentro de las partidas.
Valve también señaló que abrir cajas no es un requisito para
jugar sus títulos y que la mayoría de los jugadores nunca interactúa con ese
sistema. En particular, en el caso de Counter-Strike, los objetos obtenidos se
limitan a skins y otros elementos visuales sin impacto en la jugabilidad.
Otro punto central del comunicado se refiere al uso de
objetos de Steam en sitios de apuestas externos. La empresa afirmó que durante
años ha tomado medidas activas para combatir este fenómeno, bloqueando más de un
millón de cuentas de Steam vinculadas a prácticas de apuestas ilegales, fraude
o robo de inventarios. Además, la compañía implementó herramientas como reversiones
de intercambio y tiempos de enfriamiento en trades para limitar el
funcionamiento de plataformas de apuestas que intentaban aprovechar el sistema
de intercambio de objetos.
El conflicto también gira en torno a posibles cambios
solicitados por la fiscalía. Según Valve, el organismo planteó restricciones
que incluirían prohibir la transferencia de objetos entre usuarios, lo que
eliminaría funciones como el intercambio o la venta en el mercado de la
comunidad. La empresa sostiene que esa posibilidad de transferir artículos
digitales es beneficiosa para los jugadores, ya que permite vender o
intercambiar objetos no deseados de forma similar a lo que ocurre con productos
físicos coleccionables.
La compañía también rechazó otras medidas propuestas, como
la recopilación de información adicional de los usuarios para verificar su
ubicación o edad. Valve argumentó que esos requisitos implicarían implementar
sistemas invasivos de recopilación de datos para todos los usuarios del mundo,
algo que considera innecesario y perjudicial para la privacidad.
En su comunicado, Valve remarcó que respetará cualquier ley
que eventualmente apruebe el estado de Nueva York sobre este tipo de sistemas,
pero subrayó que actualmente no existe legislación específica que prohíba las
cajas aleatorias en videojuegos. Según la empresa, aceptar las condiciones
exigidas por la fiscalía habría tenido consecuencias negativas tanto para los
jugadores como para otros desarrolladores del sector.
El caso ahora quedará en manos de los tribunales, que
deberán determinar si la interpretación de la fiscalía o la postura de Valve se
ajusta a la legislación vigente. Mientras tanto, la compañía advirtió que el
resultado del proceso podría tener implicancias no solo para los jugadores de
Nueva York, sino también para el funcionamiento de sistemas similares en la
industria de los videojuegos.
